El foro de los usuarios de Vespa en España


Todo lo relacionado con este evento anual.
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A continuación y con la debida autorización de su autor cuelgo la crónica que ha hecho nuestro amigo César del viaje que hemos realizado a éste magno evento (nosotros por 2ª vez, él por 3ª, otros se estrenaban), esperamos que sirva para que año tras año se vaya animando más gente de éste foro que tanto aporta a nuestra afición y que prueben en carnes propias la sensacion de rodar con otras casi 4000 vespas venidas de todos los puntos del planeta, ahí va, gracias de nuevo César por tu generosidad, ésto es sólo para los Vespeinados de Vigo y Vespania, no aparecerá publicado (aunque la calidad vale la pena) en ningún otro medio impreso:

VESPEINANDO SAN MARINO
Relato de un viaje a los Vespa World Days 2007



César de Andrade
Juan Zaragoza

INTRODUCCIÓN

Eurovespa ha venido celebrándose, casi sin interrupción, desde 1954 en París. Parece ser que le ha llegado el turno de cambiar su nombre por otro que no a todo el mundo le acaba de gustar. Para muchos de nosotros, sobre todo coloquialmente, seguirá siendo Eurovespa. Lo que viene a continuación es el relato de las aventuras y desventuras que hemos pasado para llegar desde Vigo a la República de San Marino para celebrar los primeros Vespa World Days o el Eurovespa 2007, como tú quieras.
A esta 1ª edición de los VWD se pretendía y se esperaba que asistiesen más españoles, pero como casi siempre, no ha podido ser. Por lo que parece el mes de Junio es muy complicado o el evento no despierta demasiadas pasiones. También es posible, conocemos muchos casos, que el trabajo, la economía o las obligaciones familiares impidan asistir.
El caso es que, al final, nos animamos dos “Vespeinados” a hacer el viaje. Juan y César.
Los preparativos consistieron, básicamente, en una revisión casi rutinaria de las monturas (gentileza de Moto Manía con Eugenio al frente) y poco más: neumáticos, aceite, bujía, cables y frenos. Acaso necesitan mas? No. Realmente cuando viajas en una Vespa mínimamente cuidada lo único que tienes que revisar o sustituir son los elementos fungibles. El viernes anterior a la salida, el diario ADN envió a una fotógrafa para que nos hiciese unas cuantas fotografías que acompañarían a una reseña periodística. Así lo hicieron y, podemos asegurar, que la fotógrafa, Marta, es una muy buena profesional ya que consiguió que no se le rompiese el objetivo al fotografiarnos.
Bueno, con todos los ingredientes listos, motos, individuos, dinero, equipaje, etc, se nos presenta el día de la salida.

LUNES 11 DE JUNIO. LA PARTIDA

A las 07:00 de la mañana suena el despertador y, contrariamente a los que puede parecer, como cuesta levantarse!. Después de la cosas de rutina, carga del equipaje, despedida de la familia y partida hacia el lugar de reunión, Plaza de España.
Al llegar allí ya se encuentra una nutrida representación de “Vespeinados” dispuestos a darnos ánimos. David, Ferder, Quique, Carlos, Diego, Antonio, Roberto y Javier, perdón si olvido a alguno. Nervios de última hora (mas bien de primera) y esa prisa por ponerte en marcha o quedarte para siempre. Por fin a las 08:45 nos ponemos en movimiento y con una última mirada por los retrovisores notamos el apoyo y la presencia del resto de nuestros compañeros, presencia que fue constante, aunque fuese de espíritu, durante todo el viaje.
Una vez en marcha y conforme te vas alejando de la ciudad, empieza a invadirte un sentimiento contradictorio. Por un lado tranquilidad al dejar la circulación densa de la periferia, por otro lado una cierta inquietud ante un posible contratiempo, inquietud que va desapareciendo poco a poco.
Pasan las primeras decenas de kilómetros y todo se va diluyendo a tu alrededor. Solo oyes motor, ves paisaje y empiezas a sentir la moto unida a ti.
Primer repostaje bastante pasado Orense. A partir de aquí y hasta la parada de Benavente para comer todo transcurre a la perfección. Verín, La Gudiña, Canda y Padornelo, Puebla de Sanabria, llegamos al “llano”. Hasta ahora el día está perfecto para circular en moto. Sin viento, sin frío, sin lluvia, sin calor excesivo. Después de la comida arrancamos con dirección Palencia. La carretera inmejorable. Buen firme, escaso tráfico. De Palencia a Aranda de Duero, como dice Juan, un suspiro. Parada en Aranda de Duero ya que vamos muy bien de tiempo. Un refresco y continuamos camino a Soria a la que llegamos sin contratiempos a las 19:00 después de haber hecho 654 kilómetros en una jornada tranquila y descansada. Nos aseamos y salimos a cenar. Mañana nos espera una jornada mas corta en kilómetros pero, por la experiencia de otros años, mas dura en tráfico, en la N-II.

MARTES 12 DE JUNIO. LA PESADILLA DE LA N-II

Nos levantamos a las 08:30. Ducha, desayuno, pago del hotel (Ciudad de Soria, aceptable) y a las 10:00 recogemos al tercer mosquetero, Jaime Trascasa que venía desde Burgos en su TX-200. Ahora el trío enfila, con la alegría e inocencia de quien no sospecha lo que le espera, la carretera hacia Barcelona, destino de este segundo día. Vamos vía Tarazona-Magallón por la N-122, deliciosa carretera con la presencia casi continua del Moncayo a nuestra derecha. El único contratiempo hasta aquí lo sufro yo por culpa de mi alergia primaveral que me hace bastante penoso el camino. Un antihistamínico y a esperar que haga efecto. En Magallón enlazamos con la N-II y aquí empieza la pesadilla. Camiones. Cientos, miles, en grupos, solos, lentos, rápidos, grandes, inmensos, pequeños. La mayoría viajan en “trenecitos” prácticamente a la misma velocidad que nuestras “niñas” lo que hace muy difícil adelantarlos. Tuvimos mucho tiempo para depurar la técnica del rebufo, la única que nos permitía adelantarlos. Juan lo explica en persona de una forma muy gráfica en instructiva. Pasamos Zaragoza y nos adentramos, acompañados o más bien rodeados, de los sempiternos camiones, en Los Monegros. Calor sofocante, mosquitos que se estrellaban contra la pantalla del casco y la dejaban no útil para su función y más camiones y más calor... Pierdo la bandera que llevaba en el cofre, salió volando y por allá se habrá quedado. Llegamos a Fraga. Buscamos un sitio para comer un bocadillo, beber algo fresco y repostar. Los ánimos han quedado bastante tocados con la experiencia de los camiones y los 190 kilómetros que nos restan nos parecen eternos. Salimos y mi alergia parece que empieza a remitir lo que me permite llevar un ritmo mas relajado y un mejor humor (aunque el bocadillo de jamón no había quien se lo comiese, eh?). Entramos en Cataluña, pasamos Lérida y cerca de Tárrega mi querida Lily se para. Así, sin más. Cuneta y principio de desesperación. Vuelvo a arrancarla y a los 10 kilómetros repite la misma jugada. El comienzo de desesperación se convierte en cabreo serio. Tengo que agradecer a mis dos compañeros de viaje, Juan y Jaime, la tranquilidad y la calma que me transmitieron en ese momento casi aciago en el que ves que a 100 kilómetros de coger el barco tu moto dice “no sigo” y buscas una llave inglesa bien gorda para estrellarla contra sus bonitas cachas ( las de la Vespa). Realmente los síntomas no eran alarmantes, se quedaba sin gasolina, como si cerrases la llave de paso, pero todos sabemos que cualquier estornudo del motor tan lejos de casa asusta. Volvió a arrancar, sin problema, a la primera y no dio ningún susto más durante todo el viaje. La causa, alguna suciedad del depósito que paso al carburador al apurar tanto los repostajes.
Una vez recuperada la confianza y con las primeras brisas del mediterráneo cercano, comenzamos a imprimir un ritmo mas vivo a la conducción ( alguno pensaba que el ritmo vivo era el que ya traíamos, verdad Jaime?). Hacemos una “aproximación” a Barcelona digna de una última vuelta de Moto GP. La bajada del Bruch a cuchillo, con las agujas de los cuenta kilómetros muy pasados los 120. Nos presentamos en el puerto de Barcelona a las 18:00 y allí nos reunimos con el 4º mosquetero, Jerónimo. Compramos los billetes, nos vamos a tomar un refresco a la Barceloneta y a las 20:00 estamos en la zona de embarque donde nos sale al encuentro el amigo Rafa para una visita de cortesía y de deseo de buen viaje.
A las 21:30 embarcamos, después de una amistosa charla con un “benemérito” gallego destinado en Barcelona.
La sorpresa es que en el barco los únicos vehículos que no son nuestros “queridos” camiones son nuestras Vespas y la X9 de Jerónimo y los casi únicos pasajeros que no son camioneros, nosotros.
Nos queda una larga travesía por delante así que después de duchados y cambiados de ropa, cenamos y caemos rendidos en la litera.

MIÉRCOLES 13 DE JUNIO. AGUA POR TODAS PARTES

Estamos prácticamente ausentes física y mentalmente hasta las 08:00 de la mañana. Nos encontramos en medio del Mediterráneo. La algarabía del desayuno, del recorrido por las dependencias del barco, tomar el sol, ver delfines, etc, se va convirtiendo, con el paso de las horas en un tedio insoportable solo roto por el aviso para comer. Siesta y, por la tarde ya las ganas de salir de allí son incontenibles.
Llegamos a la bahía de Livorno a las 19:30 y estuvimos fondeados frente a la isla de Gorgona, en espera de atraque hasta las 22:00.
Salimos del barco como toros del redil y nos damos cuenta de que hemos cometido el primer error. Estamos en reserva y las gasolineras italianas tienen unos horarios muy poco “latinos”. Allá como podemos, después de dar muchas vueltas y de que a cada uno a los que preguntásemos nos mandase en una dirección distinta, los municipales de Livorno nos llevan hasta un “distribuitore di benzina”. Servicio de cajero para el pago y salimos zumbando, incluso por dirección prohibida, que aquí ya no dan más. Nuestro primer destino en tierras italianas, ese día, es la joya de la Toscana, Florencia, donde teníamos reservado hostal. Desde aquí quiero romper una lanza a favor de mi Lily que como desagravio a los fallos de alimentación de día anterior fue capaz de recorrer mas de 7 kilómetros a 110 km/h con el grifo de la gasolina cerrado (¿?). Con la noche encima enfilamos la FI-PI-LI (la Firenze- Pisa- Livorno), con el “maravilloso” asfalto que caracteriza a las carreteras y calles italianas. 80 kilómetros de autovía (¿?) que nos acercan a Florencia. La llegada a la capital del Renacimiento nos deja asombrados y perplejos, no por la belleza de la misma si no por la gran manifestación de afecto popular que demostraron los florentinos al salir a recibirnos a semejante hora, tocando las bocinas, cortando la circulación en los cruces. Nos emocionamos hasta las lágrimas, sinceramente no merecemos tanto... ah!, que no es por nosotros?, que es la salida de un concierto?, que no nos conoce ni el pupas?. Juramos (o por lo menos yo) en aquel momento que los Vespeinados seríamos recibidos así algún día en cualquier parte del mundo, incluida nuestra propia casa. Resumiendo que pasada la media noche llegamos al hostal. Nos estaban esperando, estos sí de verdad nos esperaban. Recogemos la llave, habitación, ducha y a buscar un sitio donde cenar. Encontramos un lugar muy agradable en la placita que forman las calles Damiano Chiesa, Fortunato Calvi y Manfredo Fanti. Bueno, una placita con terraza y sombrilla en algún punto de Florencia. Finalizando la cena se nos presenta un hombre de bigote. Así, con bigote. Hay que ser muy valiente o muy Mac Gyver para presentarse así!!! Nos pregunta si aquellos artilugios con ruedas de 10” son nuestros. Se emocionó hasta el erizamiento de su bigote cuando le dijimos que si, que eran nuestras, que no estaban en venta, que veníamos de España, que no queríamos comprar nada y que íbamos a San Marino. Se presentó como Baffo, del Vespa Club di Firenze y nos agasajó con pegatinas, una gorra y una faja para la Vespa. Respondimos, como no, con el mas dadivoso y noble espíritu Vespeinado a aquel despliegue de ofrendas con unas pegatinas y un chaleco Vespeinado. Después de cenar nos invitó a una copa de chianti (cuidadín, cuidadín) en un local de su propiedad “vicino al ristorante” que resultó ser la sede social del Vespa Club di Firenze. Nos mostró la gran cantidad de recuerdos que tienen, nos reímos un rato, nos bebimos media de chianti, nos despedimos y nos llevamos la media restante para el hostal. Le dimos juego al chianti y a la cháchara hasta las 04:00.


JUEVES 14 DE JUNIO. PONTEDERA O EL MITO VESPA


A las 08:00 diana floreada. A estos pollos les cuesta levantarse. El plan para hoy es muy sugerente: Pontedera y Pisa con paseo vespertino por Florencia.
Primer susto. Juan ha pasado la noche muy mal por culpa de las especias de la cena. Decide quedarse en la cama, bueno mas bien su estómago decide por él.
Los demás nos acicalamos, nos ponemos guapos y nos preparamos sicológicamente ya que hoy vamos a la cuna de nuestras “niñas”. Nos reunimos, por fin, con Rubén y Sonia, bellísima pareja de Villanueva de la Serena (Badajoz) conocida de hace ya tiempo. Salimos en grupo compacto, aguerrido y temible atronando las calles de Florencia con dirección Pontedera, la fábrica y el museo Piaggio. Calor, mucho calor. Tráfico intenso por la FI-PI-LI. El GPS de Jerónimo empieza a dar muestras de buen funcionamiento y, solo nos perdemos dos veces. Llegamos al Museo Piaggio. Faltan muchas Vespas en el museo, puede que las tengan prestadas para algún otro evento ( al final se supo que estaban expuestas en San Marino en la exposición “Vespa sul Titano) pero, aún así, vale la pena recorrerlo, ver los modelos que forjaron año tras año, el mito. Apabulla la cantidad de documentación gráfica que hay disponible para posibles investigadores. Sería interesante disponer de un año sabático, dinero y los permisos necesarios para poder sumergirse en aquel océano de conocimiento vespista. Hacemos las compras y las fotos de rigor ( la tienda del museo es cara...) y Juan que se anima y viene como una flecha desde Florencia desafiando a su estómago y a lo que haga falta. Has debido de pasarlo muy mal ese día y de ahí que el mérito que tiene lo que has hecho sea aún mayor. Comemos en Pontedera esperando a Juan. El se va a visitar el museo y el resto partimos hacia Pisa, así en cursiva como homenaje a la Torre Pendente. Es el primer contacto directo que tenemos con la cultura arquitectónica y artística con mayúsculas en el viaje, es decir lo primero que vemos de día, con luz del sol. Todo lleno de chinos con cámaras, yankees con bermudas y niñas “aguantando” la torre para la foto tópica. Intentan vendernos relojes de prestigiosas marcas a precios ridículos ( serían falsos?), el morenito que los vendía no quiso que yo le vendiese el mío y se fue. Aparece Juan que viene de ver el Museo Piaggio. Ya estamos todos. Estudiamos durante un buen rato las posibilidades de enderezar la torre y, como no llegamos a ningún acuerdo cuerdo nos vamos a barallar a otro sitio.
Ya entrada la tarde regresamos a Florencia. Ahora si. Aparcamos las monturas y a patear. Piazza del Duomo, Piazza della Signoria, Ponte Vecchio, Palazzo Pitti... Uno se queda mudo ante ese despliegue de belleza, sobre todo al atardecer, que es cuando se está acabando la tarde. Nos mezclamos con la gente, paseamos arriba y abajo, hacemos fotos, cenamos unas pizzinas, comemos un helado (es casi obligado y además están de vicio) y ya cuando la tarde se acabó (cuando ya no había luz, es decir de noche), cada mochuelo a su olivo que mañana toca carretera otra vez.
De regreso al hostal Jerónimo se va por donde le indica el GPS y nosotros por donde nos indica cada uno al que le preguntamos ( es decir vamos dando vueltas y vueltas al mismo sitio). Llegamos al hostal y a dormir.


VIERNES 15 DE JUNIO. SAN MARINO O LOS VESPA WORLD DAYS 2007

Bueno, pues a eso veníamos, no?, o no?, o veníamos a pasear por la Toscana?. A estas alturas ya no lo se. Sería el Eurovespa ( o como quieras llamarlo) una excusa para visitar Toscana?.
El caso es que con la fresca nos levantamos (ya va costando cada día mas), recogemos los bártulos, los cargamos y nos vamos al Piazzale Michelangelo donde habíamos quedado con Rubén y Sonia para dirigirnos juntos a Rimini y San Marino. Desde el Piazzale hay unas vistas fabulosas del río Arno y de la ciudad ( si eres capaz de esquivar a la manada de turistas). Llegan los “belloteros” (con cariño) y partimos, con esa gallardía que nos caracteriza a los vespistas por las horriblemente pavimentadas calles de Florencia ( puede que se dejasen de vender Vespas en Italia por el estado de las calles...) hacia el Paso del Muraglione que sirve de frontera natural entre Toscana y Emilia Romagna. La subida y la bajada del Muraglione hay que vivirla. Hay que hacerla una vez en la vida. Hay que experimentar esas curvas en las que ves el culo de tu Vespa de lo cerradas que son. Hay que saber que se siente cuando un pastor alemán irrumpe en la calzada. Bellísimo paisaje. Llegamos a Forli y tras un pequeño incidente causado por mi cariño hacia el GPS, me separo del grupo y no los vuelvo a encontrar hasta la puerta del hotel en Rimini. Calor, esa es la tónica general del viaje. Nos reunimos por fin en el hotel (donde ya estaba alojada la otra pareja que asistiría con nosotros a Eurovespa, Goyo y Laura) y después del ritual de siempre, equipaje, ducha, cambio de ropa, etc buscamos algún sitio para comer. Son las 15:00. Encontramos un “chiringuito” de playa en donde, nada mas abrir la boca para pedir de comer, se dan cuenta de que somos españoles ( por que será?). Comemos y a descansar un rato esperando por Goyo y Laura que estaban en “La Rocca” (San Marino). Juan se va a probar el agua del Adriático y sobre las 18:00 nos vamos contentos y cogidos de los manillares hacia San Marino para formalizar la inscripción y bla bla bla. Llegamos, después de muchas peripecias, localizamos el lugar de la concentración, nos dan una bolsa con cosas muy bonitas, incluida una matricula que no hay cristiano que le encuentre lugar para colocarla en la Vespa. Nos encontramos con Manel y Marta del Vespa Club Sabadell y con Pascual de Mama Vespa. El grupo crece, nos hacemos incontrolables, salvajes, peligrosos. Algunos individuos se dedican al noble trabajo del gorrilla aparca-coches y, además les dan dinero!!!. Ese Juan!, el espíritu Vespeinado elevado a la máxima potencia!!!. Nos vamos a cenar a un sitio verdaderamente bonito. En lo alto de una roca, con unas vistas fantásticas de toda la llanura que se extiende desde San Marino hasta el Adriático. Aquí tambien se dan cuenta de que somos españoles. Ya me está mosqueando el tema. Cenamos bien y en mejor compañía, muchas risas, muchas anécdotas, historias...
Regresamos al lugar de la concentración y me encuentro con mis queridísimos Marcello y Rita del Vespa Club Cagliari, unos sardos 100% de ley. Hablamos largo y tendido con ellos y quedamos de ver si se puede solucionar un pequeño inconveniente: vienen sin inscripción.
Damos vueltas por el “paddock”, asistimos a un concierto, al sorteo de una Vespa (olía a chamusquina como casi todos los sorteos). Olvidaba a otro elemento importante de cualquier evento vespista que se precie: Luis Cuaresma, el eterno portugués a lomos de su eterna T5, con sus eternos sesenta y tantos.
Regresamos bien entrada la noche a Rimini, al hotel, y en la bajada desde San Marino a la llanura alguno quería hacer saltar los radares sanmarinenses (jejeje). Cada vez que íbamos del hotel a San Marino y viceversa eran, aproximadamente, 50 kilómetros. Una nadería.
A dormir que mañana es otro día (bueno si nos dejan los trenes que pasan por debajo de nuestra ventana).





SÁBADO 16 DE JUNIO. DÍA GRANDE O A DONDE VAN TODOS ESTOS EN VESPA?


Sábado por la mañana, 10:30 (hora de San Marino que es la misma que, por ejemplo, en O Porriño).
Llegamos al lugar de la concentración y allí ya se está armando el pollo padre. 4000 Vespas. 4000 y pico personas sobre ellas. 4000 escapes escupiendo aceite sin quemar al mucho por ciento. Arranca la caravana para el paseo por las carreteras sanmarinenses. Juan consigue detener la caravana tirándose en el suelo. Al final negocian con él y a cambio de unas pegatinas permite que continúe el paseo El espectáculo es total. Siempre lo digo y no me canso de repetirlo, hay que estar allí, notar como se te pone la piel de gallina y como va cogiendo temperatura el motor (ese día hay que añadir un pelín mas de aceite a la mezcla por si las moscas). La caravana se desparrama por aquellas carreteras, serpenteante, subiendo, bajando, retorciéndose, cruzando pueblos, los lugareños aplaudiendo y tu sintiendo aquello como uno de los momentos mas especiales de tu vida. Después de un larguísimo recorrido llegamos a la explanada en donde íbamos a comer y de paso, a ver una exhibición aérea y de “paracadutisti” que son unos tíos que se tiran en paracaídas y que aquí les llamamos paracaidistas. Comemos el “pranzo a sacco” que nos dan, es decir bocatas recocidos y agua caliente, bueno, sin queja, vemos pasar a los aviones y decidimos que salir de allí más tarde va a ser como intentar no encontrar atasco a la vuelta del Morrazo un fin de semana de Agosto. Así que ahuecamos el ala antes de que salga todo el personal y, tan ricamente nos vamos con dirección Rimini a descansar al hotel.
Hoy como es el día grande y la noche de la cena de “gala” hay que acicalarse, afeitarse y vestirse correctamente (con unos vaqueros y un camiseta vale, salvo para algunos que van trajeados). A las 17:30 partimos, otra vez, para San Marino. Juan me acompaña a hacer unas compras para la familia mientras el resto se quedan en la zona de la concentración. Al rato nos reunimos con ellos y a las 19:30, con puntualidad sanmarinense, sale la caravana, fragmentada en unos, digamos, 500 trozos hacia el lugar de la cena, San Patrignano. Esto queda en Italia ya que en la “Rocca” no había sitio que alojase a 4000 famélicos.
Al llegar “arreglamos” el problemilla de la falta de inscripción de Marcello y Rita (gracias a Jerónimo y a que Jaime se encontró, casualmente, una tarjeta de inscripción en el suelo (¿?)). Aglomeración para entrar, roces, carteras que desaparecen, nos pican la tarjeta y ya estamos dentro. A cenar. Nos acomodamos como podemos 26 en una mesa de 24. Leve rifi-rafe con una encargada de la organización por el tema “sardo”. Por suerte se soluciona. La cena es lo de menos (y tanto…). Risas, juerga, poco vino (era un centro de rehabilitación de drogodependientes), para fumar hay que salir y te marcan a fuego, como el ganado. Salió al escenario Alex de Angelis, dijo algo sobre Jorge Lorenzo, algo así como “a questo figlio della putt...” no recuerdo mas.
Se acaba la cena y de regreso a Rimini. Aprovechamos y nos vamos a una terracita a tomar una cañita fresquita sentaditos en una mesita debajo de una sombrillita.
A dormir.




DOMINGO 17 DE JUNIO. LAS “STRADE BIANCHE” ITALIANAS. O REGRESA, SI PUEDES, A FLORENCIA

Sobre las 11:00 salimos de Rimini con dirección y con buena intención, Florencia. Nos despedimos de Jaime que regresa a Burgos por carretera vía Francia y de Goyo y Laura que el se vuelce por carretera y ella en avión Se programa el GPS para evitar autopistas. Y vaya si las evitó!!!. Las “strade bianche” son, literalmente eso, carreteras blancas, de tierra blanca calcinada por el sol y llenas de guijarros. Después de muchos improperios dentro de la soledad del casco, de vueltas y revueltas, llegamos a Galaeta a las 14:00, primer signo de civilización desde las 11:00 de la mañana. Comemos en un bonito restaurante (adivinad... con terracita y sombrillita). Reponemos fuerzas y partimos hacia Florencia, ahora si, por mejor carretera. Llegamos cansados y el grupo se disgrega. Rubén y Sonia se van a su hotel y nosotros a cenar. Ellos se quedarán unos días más. El día no dio para mucho mas.

LUNES 18 DE JUNIO. COMIENZA EL REGRESO O FLORENCIA DE DÍA

El lunes es el día que tenemos para ver Florencia de día, con calma. Paseamos, nos deleitamos ante la hermosa fachada de Duomo con sus mármoles tricolores, blanco de Carrara, verde de Prato y rojo de Marenma ( hay que darle un toque culto a esto, no?). Comemos en la placita de la terracita y la sombrillita y recogemos las cosas del hostal.
Ponemos rumbo a Livorno y, como siempre, vamos mirando por el retrovisor, quedándonos con la última imagen de Florencia en las retinas. Me traigo para casa un poco de tierra florentina.
Llegamos a Livorno con mucho tiempo de anticipación. Nos sentamos en, no, no lo voy a decir, ya los sabéis, terra...con sombri...
Nos vamos al puerto a las 19:00. Nos encontramos con unos moteros españoles que regresaban de ver Superbikes en Mugello. Todavía deben de estar pasmados, o partiéndose de risa, al enterarse de que hacíamos lo que hacíamos en Vespa.
Subimos al barco. Ducha, cena y a dormir.


MARTES 19 DE JUNIO. OTRA VEZ MAS AGUA


El día sin demasiadas noticias. Rutina del barco, desayuno, paseos, sol, delfines, comida, siesta, más paseo y llegada a Barcelona a las 19:30.
A las 20:00 salimos del puerto, eso sí con el depósito lleno y en la autovía nos despedimos de Jerónimo que se va hacia Tarragona-Cartagena.
Aprovechamos todo lo que podemos la luz y la carretera para plantarnos en Candasnos (Huesca) a 222 kilómetros de Barcelona, a las 23:00. Encontramos hostal. Cenamos y a dormir.

MIÉRCOLES 20 DE JUNIO. COMO CRUZAR ESPAÑA EN UN DÍA EN VESPA

A las 05:30 en pie. Ducha, desayuno y arreando que es gerundio.
Aprovechamos que nuestros “amigos” camioneros todavía duermen para quitarnos de encima el peor tramo. Vamos con buena temperatura, buen ritmo y buena carretera.
Nos “perdemos” en Zaragoza durante una hora.
Pasamos Soria, Aranda de Duero, Palencia y paramos en Benavente a comer. El cansancio ya hace estragos.
Nos acercamos a Galicia y se abren los cielos. Lluvia y más lluvia. Subimos el Padornelo y la Canda en reserva, muy, muy justita. Siempre nos pasa lo mismo. Vemos con alivio la gasolinera de La Gudiña. Ya estamos más cerca aunque el subconsciente tiende a que cortes gas según te vas acercando a casa, posiblemente, con la intención de que el viaje dure un poco mas. Verín, Orense y por fin, a las 20:30 entramos en la Plaza de España donde nos esperaban, como tiene que ser, nuestros Vespeinados que nos habían acompañado en espíritu, durante todo el viaje. 884 kilómetros en un día.


EPÍLOGO

Que pronto termina lo bueno.

AGRADECIMIENTOS
A nuestras familias que nos permiten estos “excesos”
A Moto Manía (Eugenio, Diego, Quique, Carlos, Arias)
A todos los Vespeinados
A toda la gente buena que nos hemos encontrado
A mis compañeros de viaje
Al GPS, que realmente funciona bien (y tanto que me acabo de comprar uno)

Nosotros (mi mujer y yo) seguimos vagando por La Toscana unos días más (hay que aprovechar la vacaciones de "verano"...)
"Si uno comienza por permitirse un asesinato pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente".T. de Q.

........ bonitos recuerdosssss.............

Bonita experiencia, a ver si un año de estos puedo escaparme.

salu2

Ole y ole. Ahora lo añoro...

Que grandes sois....
El año que viene, si no es en Turquía, vamos para allí.
Saludos a todos.
Rafa
Perolo 200 iris (1987)
Juanita 150s (1964)
"on the road again"
ImagenImagen
http://www.fotolog.com/mcfistle

Tu si que eres grande que pudiendo sacarte unos duros vendiendo el coche y el remolque te has portado y me lo has tenido en estricta custodia :mrgreen: . Que Dios te lo pague con muchas Vespas de todos los modelos y colores. Un abrazo amigos.
"Si uno comienza por permitirse un asesinato pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente".T. de Q.

rugonto escribió: Tu si que eres grande que pudiendo sacarte unos duros vendiendo el coche y el remolque te has portado y me lo has tenido en estricta custodia :mrgreen: . Que Dios te lo pague con muchas Vespas de todos los modelos y colores. Un abrazo amigos.


Jajajajaja

Si en vez del perolo ese de coche que tienes, hubiera sido un VW Touareg o un Porsche Cayenne, otro gallo te hubiera cantado.

Sabéis que estoy aqui para lo que necesitéis.

Besos a los dos
Rafa
Perolo 200 iris (1987)
Juanita 150s (1964)
"on the road again"
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http://www.fotolog.com/mcfistle

Chapeu a todos
Alberto Segovia - VESPANIA

Vespino NL - 1981
Vespa P200E - 1981
Vespa GTS 300 Super - 2010
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Para que el que cree no es necesaria ninguna explicación: para el que no cree toda explicación sobra.
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